viernes, 22 de febrero de 2008

Comencemos por el principio de esta evolución, y como tal vamos a considerar la aparición de la familia Equidae, en la faz terrestre. El origen de esta familia tal vez se remonte a setenta y cinco millones de años atrás, a principios del periodo Terciario. En la primera época de dicho periodo, el Paleoceno, vivió un animal llamado Phennacodus Primaevus.
Era un animal pequeño, alargado de 25 a 50 cms. de alzada, con dientes pequeños, puntiagudos y caninos algo más grandes que hacen pensar en una dieta omnívora. Sus miembros cortos terminaban en cinco dedos, provistos cada uno de una pequeña pezuña.
En la segunda época del período terciario; el Eoceno, cincuenta y ocho millones de años antes de nuestro tiempo, vivió el Hiracotherium también conocido como eohippus o caballo del Eoceno.-
Este animal es ubicado por los paleontólogos, en el orden de los ungulados, como el primer integrante de la familia Equidae.-Existe una interrupción en los hallazgos fósiles entre Phenacodus y el Eohippus, dado que no se han encontrado aún, formas intermedias. Por esa razón, muchos investigadores atribuyen al Eohippus, el rol de fundador de la familia Equidae. Lo cierto es que este animal era mucho mas parecido a un Phenacodus, que a un caballo actual.
Medía de 25 a 40 cms. de alzada. Su cabeza era muy similar a la de Phenacodus, pero presentaba algunas modificaciones, fundamentalmente dentarias y oculares. Los molares tenían crestas que le servían para triturar los alimentos y los incisivos estaban modificados para morder y arrancar hojas y brotes de la exuberante vegetación que crecía en el terreno húmedo y cálido de su hábitat. Poseía una disposición de ojos que le permitía una visión posterior sin mover la cabeza.
Sus patas delanteras terminaban en cuatro dedos funcionales, uno de ellos ostensiblemente mayor que los demás, con un quinto dedo atrofiado en la parte medial de la mano. Las patas traseras poseían tres dedos funcionales acentuándose aún mas la diferencia en tamaño del dedo central con los laterales. También tenía un cuarto dedo atrofiado en la cara medial del pie. Todos los dedos funcionales presentaban su falange distal recubierta por una pequeña pezuña.
En conclusión, si realmente como sostienen algunos autores, el Eohippus desciende del Phenacodus, en este pasaje los antecesores del caballo pierden, por primera vez, un dedo funcional de sus miembros anteriores y posteriores.
Si bien no se ha podido precisar el origen de esta especie, si se ha conseguido reconstruir la línea continua de evolución que trazaron sus sucesores en el correr de los Periodos geológicos.
Evoluciona entonces el Eohippus, y se ha seguido la sucesión de registros fósiles, sin interrupción hasta nuestros días. Esto no quiere decir que haya seguido una línea recta de géneros y especies que culminaron con el Equus caballus, sino que conforman una tortuosa sucesión de especies, que habitaron América, Europa, Asia y África y que finalmente culminaron en los tres grupos de especies, que conforman el actual género Equus.Acorde a esa sucesión de registros fósiles, el tema primario que nos ocupa, es decir el pie del caballo, tampoco evolucionó rápida y regularmente, sino que lo hizo en el transcurso de casi sesenta y cinco millones de años, pasando de cuatro a tres dedos y posteriormente de tres a uno, siendo acompañadas estas modificaciones con lentos cambios dentarios y morfológicos en general. Veamos entonces, paso a paso estos cambios en la línea filogenética de la evolución del pie equino, partiendo del fundador de la familia Equidae, el Eohippus.
Durante el transcurso de los veinte millones de años del Eoceno, el Eohippus evoluciona lentamente, produciendo tanto en América como en Europa y Asia, varios géneros entre los que debemos mencionar el Orohippus, el Epihippus y el Mesohippus, éste último habitante sólo de América.
Como decíamos anteriormente, las variaciones climáticas y geológicas, que ocurrieron en la tierra durante el Período Terciario, implicaron una evolución gradual de la familia Equidae, obligándola a adaptarse al cambio del medio ambiente. La jungla tórrida y húmeda, poblada de cipreses y secoyas, palmeras y helechos, con el descenso de la temperatura, cedió su lugar a extensas estepas herbáceas. Pero en las praderas de gramíneas, los animales son vistos a mayor distancia que en los bosques. Consecuentemente la selección natural favoreció y aceleró la evolución de los animales más fuertes, veloces e inteligentes, pues tenían mayores posibilidades al pacer, de defenderse o escapar de sus enemigos.
De esta manera entonces, el caballo del Eoceno, comienza a modificar su estructura. El primer paso es el Orohippus.Este animal, con una alzada que oscilaba en los 40 centímetros, si bien morfológicamente era muy semejante a su antecesor, presentaba algunas modificaciones en su estructura dentaria y podal. Tenía cuatro dedos sin vestigios del sobrehueso, que representaba el quinto dedo atrofiado.
El Orohippus evoluciona al Epihippus, quien hacia fines de la segunda época del Período Terciario, da origen al género Mesohippus. Este animal debido a sus características morfológicas, se difundió en gran número, llegando a ser, según lo indican los registros fósiles, muy numerosos en América, al principio del Oligoceno, o tercera Época del Período Terciario.-En cambio, no se han encontrado fósiles de éstos géneros en Europa y Asia, lo que indica que se extinguieron los géneros existentes y el Mesohippus sería un equideo exclusivamente americano. Su alzada era de unos 50 a 60 centímetros. Sus patas eran largas y delgadas, características que le otorgaban velocidad y agilidad. Poseía tres dedos en cada extremidad, con apoyo pleno de los tres y el dedo medio notablemente más grande que los demás.-
En el pie anterior, tenía vestigios de un cuarto dedo atrofiado.- Otra característica sobresaliente en el Mesohippus, fue el aumento de tamaño de sus hemisferios cerebrales; es decir que en ese momento de la evolución la familia Equidae había perdido otro dedo, pero había ganado en talla, agilidad, velocidad e inteligencia.
Contemporáneo al Mesohippus, en la transición entre la tercera Época (Oligoceno) y la cuarta (Mioceno) del Período Terciario, vivió el Miohippus. Era un animal tridáctilo y ramoneador, de unos 70 a 75 centímetros de alzada. Se piensa que su hábitat natural, era la periferia de los grandes bosques y los montes bajos de las praderas. No se han encontrado fósiles de Miohippus en Eurasia, por lo que se deduce que vivió solo en América. Varios investigadores consideran éste género, antecesor directo del Anchiterium, quien si ha dejado un extenso registro fósil en Europa.
En los dieciséis millones de años siguientes, correspondientes al Mioceno, el Mesohippus y el Miohippus se ramificaron en varios géneros nuevos, entre los que se destacan el Parahippus el Anchiterium, el Hipohippus y el Merychippus. Dentro de estos nuevos géneros, se establecieron diferencias que son perfectamente conocidas a través del registro fósil.
Mientras que el Anchiterium y el Hipohippus, nuevamente emigran por el norte, extendiéndose por Eurasia y África, el Merychippus permaneció en América. Tanto el Anchiterium como el Hipohippus, conservaron tres dedos en cada pie y su dentadura de corona baja indica que aún ramoneaban follaje. En cambio el Merychippus adquirió nuevos caracteres a nivel podal y dentario que lo diferenciaron de los demás integrantes de la familia contemporáneas. Si bien las extremidades de este género eran tridáctilas, solo el dedo central apoyaba plenamente, mientras que los dedos laterales estaban reducidos y apenas tocaban el suelo.
Este momento de la evolución equina, merece destacarse, acorde al tema que desarrollamos. Es el momento donde comienza el caballo a ser monodáctilo.-A partir de esta etapa de su evolución, el caballo desarrollará las características mas sobresalientes con que ha llegado a nuestros días y que son: fuerza, velocidad, resistencia y ganas de galopar. Estas tres propiedades, junto al espíritu de colaboración, motivaron al hombre para hacerlo desde tiempo inmemorial, su imprescindible y leal compañero.
Otra importante modificación que caracterizó a este animal fueron sus dientes con corona alta y superficie dura, especialmente aptos para pacer hierba. El pasto constituye un alimento muy duro y áspero que desgastaría rápidamente los dientes cortos de los caballos ramoneadores.
El Merychippus era una animal delgado ágil y esbelto, de aproximadamente 90 centímetros de alzada. La nueva disposición y constitución podal y dental de éste género, al decir de Dobzhansky, permitieron a sus sucesores "heredar la tierra de las praderas".
Se basa esta afirmación en que la posterior evolución de la familia, se hace fundamentalmente a través de los descendientes del Merychippus, mientras que los otros géneros contemporáneos tridáctilos y ramoneadores que habían llegado a Eurasia y África se estancaron y posteriormente se extinguieron.-
Durante la siguiente época (Plioceno), que dura once millones de años y es la última del Terciario; los principales Géneros descendientes del Merychippus fueron: el Hipparion, el Galhippus, el Nanhippus, el Pliohippus y el Hippidion.
El primero de ellos, el Hipparion fue un gran viajero, difundiéndose a través de Asia por Europa y África. Morfológicamente era un caballito pequeño, de 100 a 120 centímetros de alzada, con características dentarias similares a las de sus antecesores y con tres dedos aún en sus pies, pero con apoyo pleno del dedo central, mucho más desarrollado que los laterales y recubierto en su extremidad distal de una uña.
Se discute aún si el Hipparión se extinguió sin dejar descendencia o si es el antecesor directo de las actuales especies de asnos y cebras que integran el género Equus.
Los Géneros Calhippus y Nanhippus, son muy conocidos en Paleontología porque contrarían la regla que sostiene un crecimiento gradual, paralelo a la evolución. En efecto estos géneros se caracterizan por una notoria disminución de su talla, hecho que se opone a las teorías que pretenden explicar la evolución de las especies, dependiente solo de las posibilidades físicas y de la interacción de los animales con el medio ambiente.-
El género Pliohippus se mantuvo en América reforzando el carácter monodáctilo que heredaría el género Equus. En efecto, en este animal los dedos laterales se atrofiaron presentando en cada pie un dedo único, recubierto en su parte distal por la uña o casco.
Para muchos autores el Pliohippus es el antecesor directo de todo el género Equus, al que pertenecen caballos, asnos y cebras. Sin embargo hay opiniones diferentes sosteniendo que el Pliohippus es solo antecesor del Equus Caballus, dado que asnos y cebras descienden del Hipparion.
También están quienes sostienen que antes de surgir el género Equus, desde la costa occidental de América del Norte, se difundió el Pleshippus o caballo del Pleistoceno y que éste es el antecesor directo del género Equus.-
Lo cierto es que en esta primera época del período cuaternario, a partir del Pliohippus o Pleishippus surge el Equus y de acuerdo a hallazgos fósiles, se confirmaría la teoría que atribuye un origen americano del género.-Durante la misma época, en la "Edad del hielo" desaparece el Equus de América, pero antes de su extinción, estando aún unido el puente terrestre de Alaska - Siberia, el caballo pasa por última vez hacia el viejo mundo, dejando en él su descendencia, que sería reintroducida en el continente Americano en tiempos recientes.
La desaparición de los géneros equideos del Continente Americano constituye una enigma aún no contestado. ¿Fue una epidemia que extinguió los caballos de toda América?. ¿Fueron animales depredadores, o el hombre que los cazaba para comer?. Necesariamente debemos dejar abiertas estas interrogantes que no corresponde tratarlas. Lo que si nos interesa es que, con el género Equus concluyó la evolución del pie equino.
Los animales pertenecientes a las diferentes especies y subespecies que lo conforman presentan sus miembros terminados en un gran dedo, recubierto en su parte distal por el casco. En todos ellos y especialmente en las razas de Equus Caballus, se pueden apreciar vestigios de los restantes dedos atrofiados.
El primer dedo que pierde contacto con el suelo, durante la evolución equidea, es el correspondiente el pulgar del hombre. Está representado por la castaña o espejuelo, formación córnea que tienen los caballos en la parte medial de sus miembros. Este elemento siempre presente en los integrantes del género Equus caballus, está ausente en los miembros posteriores de los demás animales que componen la familia equidea. Este hecho constituye un argumento de peso utilizado por quienes atribuyen distintos antecesores a los caballos, asnos y cebras.-
El segundo dedo que se atrofia es el menor o meñique. Sus vestigios constituyen la protuberancia de la cara posterior del nudo, es decir el espolón y la cerneja.-
A partir del género Merychippus, comienzan a atrofiarse los dedos correspondientes al índice y anular del hombre. Por ser los últimos en comenzar su involución son los que actualmente marcan su presencia con mayor claridad. Estos dedos laterales están representados por los metacarpianos y metatarsianos rudimentarios.

El universo no ha sido siempre como lo conocemos actualmente. Los infinitos paisajes del mundo con las diferentes formas de vida que hoy podemos observar, son el resultado de un largo y prodigioso proceso de cambios, que comenzó con el nacimiento mismo de la vida y posibilitó por ejemplo, que un pequeño animal, con la alzada y apariencia de un zorro, se transformara en el imponente y magnifico caballo de nuestros días.
Al proceso que realizó estos milagros la ciencia le ha llamado evolución
El hombre necesitó muchos miles de años para tomar conciencia de los cambios. Se atribuye a Anaximandro (Siglo VI a.C.) el descubrimiento de la existencia de la evolución biológica. Empédocles (Siglo V a.C.) y Aristóteles (Siglo IV a.C.) hicieron los primeros progresos importantes en la comprensión de la historia de la vida. Luego, por un periodo de quince siglos de oscuridad teológica, en el cual dominó la hipótesis creacionista "por adversión al fuego del infierno y respeto a la Iglesia" (Descartes 1596 - 1650) y por miedo a las represiones psicológicas, físicas y sociales, se evitó el libre examen del tema.
En el siglo XVI, nuevamente comienza a iluminarse el asunto. Finalmente el hombre comprende que el único camino para alcanzar un conocimiento eficiente de si mismo y planificar con claridad su futuro, estaba en el estudio de su pasado biológico. Comprende que el presente es solo importante para quien le toca vivir en él, pero no es mas que un punto elegido al azar en el largo devenir de las edades. La vida en el universo no es individual; es una sola, general y continua, en el espacio y el tiempo.
Comienza entonces, en el siglo XVI, el estudio de la biología evolutiva y esa, tal vez sea una de las tareas prácticas más importantes encarada por la mente humana. Juan Bautista Lamarck (1744 - 1829) con su teoría transformista, abrió camino a nuevas investigaciones. Jorge Cuvier (1769 - 1832) crea la Anatomía comparada y la Paleontología. Carlos Darwin (1809 - 1882) da origen a la doctrina de la selección natural o "Darwinismo". La secuencia de nombres continua y dentro del marco de esos estudios, han surgido gran cantidad de teorías filosóficas y científicas, que explican la evolución de la vida.-
Sin tomar posición hacia ninguna de ellas observamos que coincidentemente, las diferentes corrientes han tomado un ejemplo en común: la evolución del caballo. Específicamente dentro de esa línea han dedicado especial atención al estudio de los cambios ocurridos en los dientes y en los pies.-
Tomaremos la parte de esos estudios que nos interesan y veremos las sucesivas modificaciones del pie equino, así como las posibles causas de sus cambios durante la evolución.-
En general se acepta que el terreno, clima, alimento y todo el resto del medio ambiente, inciden de manera importante en la morfología animal.-
Específicamente en la evolución de los équidos, se piensa que probablemente un rasgo fundamental haya sido el aumento progresivo de tamaño corporal. Un animal grande y fuerte, es capaz de escaparse más fácilmente de sus enemigos, y de superar las situaciones adversas. Tiene, en consecuencia, mayores posibilidades de sobrevivir y reproducirse.-
Si bien el tamaño fue un rasgo dominante, y uno de los principales factores selectivos en la evolución de los caballos, otras varias modificaciones pueden ser explicadas en relación con los cambios de volumen. Por ejemplo, un animal cuya corpulencia aumenta, debe comer más. En consecuencia, deber tener dientes mas gruesos y más altos, dado que ellos serán usados con mayor frecuencia y durante mas tiempo. La parte facial de su cráneo, ha de desarrollarse para alojar hileras de dientes mas largas y más macizas.-
También este animal, adaptándose al medio ambiente, ha de aumentar su fuerza y velocidad, cualidades que le permitirán desplazarse más rápido para cubrir mayor distancia en menos tiempo, en busca de hierba para pastar y también como forma de escapar con mayor facilidad de los depredadores que encuentre en su camino. Una disposición básicamente lineal de los huesos de los miembros con una fuerte extremidad monodáctila, constituiría ciertamente una ventaja para el mejor aprovechamiento de la potencia muscular, cosa que no ocurre con una arquitectura en abanico de dichos huesos, como la de los polidáctilos. Todas esas modificaciones ocurrieron en la evolución de los équidos.

sábado, 16 de febrero de 2008

Origen de la doma clásica


El primer oficial que marcó el hito en la equitación clásica, fue Jenofonte.Nacido en Atenas en 430ª. J.C., autor de dos libros, el Hippike e Hipparchikós, los cuales muestran datos importantes sobre un método ecuestre aún vigente, sentó las bases del arte ecuestre clásico, la doma, adquisición y adiestramiento de jóvenes caballos, ejercicios de equilibrio y flexibilidad tales como, cambios de andadura y dirección , vueltas y círculos, enseño a saltar a sus caballos pausadamente sobre los corvejones y disfrutó tanto de las cacerías como las cabalgatas a campo traviesa al momento de poner en práctica sus principios ecuestres. Así mismo estudió la mente del caballo y creyó en el valor del premio y el castigo, el decía que "si recompensas al caballo con un trato amable cuando ha cumplido tus órdenes y lo castigas cuando desobedece, el resultado más probable es que obedezca tus mandatos". Este principio es válido en todas las ramas de la hípica. Jenofonte insistía en la paciencia en el trato con los brutos y desaprobaba el uso de la fuerza para lograr los resultados esperados; afirmaba que los jinetes que obligan a sus monturas con el látigo, lo único que conseguían era el miedo, ya que la asociación que existe en esta acción es la de dolor con el objeto que les atemoriza. Sin duda las ideas de Jenofonte fueron muy evolucionadas, sin embargo una de las grandes fallas que tuvo fue que no utilizaba silla, montaba a pelo, lo cual era y es una desventaja, por este motivo era un gran aficionado a los muslos musculosos, él decía que el contacto directo con la capa del bruto aumentaba la adhesión, sin embargo esto no era suficiente en combate, fue hasta la adopción de la silla construída con perilla y arzón altos utilizada por unos mercenarios nubios del valle del Nilo, la cual facilitó el combate, la evolución del caballo se vio afectada abruptamente con la introducción del estribo, el cual fue utilizado en primera instancia por los hunos de Mongolia en el siglo IV d. JC. El uso que se le dió al caballo en los siguientes años no es preciso.
Fue en la edad media donde comenzó la caballería, con sus justas y torneos entre cuadrillas de caballeros, en un principio montaban caballos ligeros de tipo árabe o berberisco vistiendo livianas cotas de malla. Los torneos fueron el origen de una primitiva de cabalgata musical o carrusel, el cual tendría su desarrollo más tarde. En un principio el tipo de monta era con las piernas estiradas y los piés hacia delante, las riendas en alto, sujetándolas con la mano izquierda, junto con el escudo, la mano derecha era para esgrimir la espada. La influencia de la caballería persistió hasta 1346, cuando el uso disciplinado del arco y la flecha diezmó las tropas francesas en Crezy, obligando a los caballeros a tomar medidas protegiéndose conjuntamente con sus monturas. La opción más oportuna fue el uso de armaduras y caballos más corpulentos y pesados, por las características de estos últimos no contaban con la agilidad que se necesitaba en ese momento, lo cual los volvió blanco fácil ejemplo de ésto fue en 1525 en la batalla de Pavia.
Sin embargo esta época se distingue de un excelente entrenamiento ecuestre, ya que se emplearon largos bocados y espuelas largas y afiladas lo cual facilitaba el control en los cuartos traseros, pero en Oriente poseían mayor movilidad, pues adoptan una silla que colocaban en la parte delantera llevando las riendas sueltas sobre caballos de tipo árabe.
Fue en el Renacimiento donde la equitación es reconocida con arte, este periodo fue entre los años 1500 y 1600.Era parte de la educación de los nobles el arte ecuestre, ejecutando movimientos tales como el piaffer, passage, pirueta, así como la elevada, corveta y la cabriola.
Existían varias escuelas tales como La escuela de Equitación Española de Viena construída en 1735 por Fischer Von Erlach, la cual daba gran realce a los "carruseles", los cuales eran movimientos ejecutados exclusívamente por la aristocracia. Aquí se da el nacimiento de la Alta Escuela, aunque los caballos seguían siendo todavía demasiado pesados.Se utilizaron varios métodos para hacer que el caballo obedeciera, sin embargo se insistía en la necesidad de no dañar a la montura, es así como Fiaschi recomendaba el uso de un filete articulado y suave, que actuase sobre las barras de la boca y careciese de cambas. Practicó la docencia en Nápoles, el discípulo más conocido fue Federico Grisone, quien ha sido reconocido como el gran maestro, publica el libro Gli Ordini de Cavalcare en 1550, lo cual lo inmortalizó con sus discípulos los cuales eran reconocidos por el tipo de adiestramiento que impartían, todo ésto gracias a su maestro. De los discípulos más reconocidos de Grisone, fue Giovanni Battista Pignatelli, este último impartió clases en Nápoles, pero con la base que traía, decidió incorporar movimientos circences. El resultado fue que la equitación clásica fue menos pesada y los castigos menos severos. Se utilizaban más los caballos de tipo ligero como el español, debido a la creciente demanda comenzaron las yeguadas, de las que destacan la Lipizza, la cual fue fundada con 9 sementales y 24 yeguas en 1580, el autor de esto fue Von Khevenhiller, el cual era emisario del archiduque Carlos, este es el origen del caballo Lipizzano.
Las enseñanzas de Pignatelli fueron difundidas por toda Europa en el siglo XVII. Pero fue Antoine de Pluvinel (1555-1602) quien introdujo los métodos de enseñanza mas refinados. Pluvinel era el instructor del rey Luis XIII. Su obra L´instruction du Roy publicada en 1623. Pluvinel fue el primero en utilizar pilares en el picadero, mientras los caballos realizaban los movimientos de alta escuela. Él comprendió la importancia que el caballo esté en forma antes de someterlo a duras pruebas.
Al mismo tiempo William Cavendish, duque de Newcastle, quien también se había formado en Nápoles inaugura una escuela en Bélgica, más tarde la llevaría a Bolsover, Inglaterra. Su creencia era que el caballo respondía mejor al miedo que al respeto, aunque nunca recurrió a castigos severos. Era reconocido por el trabajo en picadero. Sus discípulos más famosos. Carlos II de Inglaterra y el príncipe Ruperto sobresalieron en las carreras y la caballería militar respectívamente. Cabe mencionar que fue Newcastle quien se percata de la memoria de los caballos, y utilizó esta facultad con gran ventaja. A base de repeticiones sabia que el caballo realizaría los movimientos con desenvoltura y seguridad, pero también sabía que si en un principio los movimientos eran erróneos, el caballo siempre mostraría los mismos errores al ejecutarlos. Utilizaba espuelas largas para evitar el movimiento del jinete, portaba dos fustas, para indicar al caballo con que remo debía comenzar (esta costumbre sigue vigente en la Escuela de Equitación Española de Viena); apoyándose siempre con la voz. Newcastle fue el único gran maestro de Inglaterra, se le presentaron dificultades con sus compatriotas ya que no aceptaban que la equitación clásica era una forma de arte más importante que la caza o las carreras.Se fundó alrededor de toda Europa diversos métodos ecuestres, es cuando aparece el francés Francois Robichon de la Gueriniere (1688-1751), conocido como el padre de la equitación clásica. Sus enseñanzas constituyen la base de la teoría moderna.



ACTIVIDAD




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Historia del Caballo

No se sabe con exactitud cuándo y dónde fue domesticado el caballo, ya que remontándonos al pasado antiguamente el caballo era un tabú. Hasta los días de Salomón, dicho tabú era tan estricto como el que existía por los cerdos o los perros. El hebreo recordaba con respeto a los patriarcas que habían montado camellos y asnos, pero en ningún momento a caballos, el caballo estaba relacionado con invasores extranjeros, asirios, egipcios o persas. En el Antiguo Testamento existe una completa indiferencia ante dicho tema y existen minúsculos vestigios al respecto. Sucede exactamente lo mismo con autores clásicos, los cuales exponen el desarrollo de enormes civilizaciones del Mediterráneo aproximadamente a partir del 800.a J.C., durante esta fecha ya se había llegado a la domesticación, pero no en la zona mediterránea. Se tienen datos de que durante el tercer milenio antes de Cristo la domesticación ya había tomado lugar en ciertas partes del mundo, sin embargo a consecuencia de diversas investigaciones arqueológicas, la fecha se remonta hacia los primeros siglos de dicho milenio al nordeste del Mediterráneo abarcando desde la cuenca de Oxus (Amu-Daria) hasta los confines más lejanos de Siberia, en el litoral del estrecho de Bering, o en algún punto de la línea que une en diagonal estos dos límites.No existe un dato preciso de "cuándo" y "dónde", comienza la domesticación del caballo, y encontramos diversas contradicciones acerca del tema, ya que algunos son partidarios de la filiación única, otros que existen diversas ascendencias, existen difusionistas que defienden que el domador de caballos surgió en un único centro, a partir del cual la cultura ecuestre se extendió alrededor del mundo; otros en cambio opinan que la domesticación no se dió sólo por imitación, sino que diversos pueblos sin ningún contacto entre ellos, emprendieron la doma ecuestre.
Algunos textos como el de Jenofonte (431-350 A.C.), quien es reconocido como un excelente entrenador de caballos y oficial en la caballería griega; su libro abarca la doma y cuidado del caballo, hoy en día sigue vigente ya que incluye varios detalles de movimientos de alta escuela. Algunos de los pasos como el salto organizado no fue practicado sino tiempo después. Las implicaciones prácticas del texto de Job, así como textos egipcios y babilónicos, o bien el dominio de lenguas vigentes en el Imperio hitita hacia el 1400 a. J.C., nos darían una idea mas clara del origen de la domesticación del caballo, esto nos lleva a referirnos a uno de los textos más importantes de la doma, El manual del adiestramiento con carros, del mitanio Kikkulis.Existen pruebas del empleo de caballos en diferentes regiones del Viejo Mundo, aproximadamente 16 años antes de que el texto de Kikkulis fuese escrito.
Se habla del testimonio del arte pictórico y de los restos de útiles que pertenecieron a pueblos ignorantes de la escritura, uno de estos domesticó por primera vez al caballo, pero no se sabe cual, tener la certeza de dónde o cuál fue el primer pueblo que domesticó al caballo es una interpretación que dejamos a la arqueología apoyándose con las tradiciones orales de los pueblos que vivieron a lo largo de la línea diagonal que va desde la cuenca de Oxus a la costa del Pacifico, en Siberia. El origen de la domesticación es una teoría aislada, y se descarta cualquier explicación.